Iglesia de los Santos Mártires Ciriaco y Paula

El 24 de junio de 2005, es la fecha en la que la Iglesia de los Santos Mártires Ciriaco y Paula, queda instituida como nuestra actual sede canónica. En ese día, una procesión extraordinaria traslada las Sagradas Imágenes en sus tronos procesionales, desde las instalaciones de Explanada de la Estación hasta la nueva Casa Hermandad situada en la Calle Compañía, 44, del centro de la ciudad.

Cuatro años más tarde, en la primavera de 2009, las Imágenes Titulares son trasladadas desde el provisional oratorio de su nueva Casa Hermandad hasta la Parroquia de los Santos Mártires.

En un principio, las imágenes reciben culto en la capilla del Sagrado Corazón de María, hasta que, coincidiendo con los oficios en honor de María Santísima de la Paz de Enero de 2013, las imágenes cambian su ubicación a la antigua capilla de Santa Gema, la segunda a la izquierda desde la entrada principal al templo.

Nuestra Sede Canónica, la iglesia parroquial de los Santos Mártires Ciriaco y Paula, fue fundada por los Reyes Católicos en virtud del voto que tenían hecho antes de la reconquista, de restablecer en Málaga el culto a los Santos Mártires S. Ciriaco y Sta. Paula, “los martiricos”, dos jóvenes malagueños de finales del siglo III D.C, cuando la ciudad de Málaga pertenecía al Imperio Romano. Ambos jóvenes fueron condenados a muerte por negarse a realizar un culto pagano, puesto que éste suponía renegar públicamente de su condición de cristianos. Fueron martirizados muriendo a pedradas el 18 de junio del 303, según la tradición, a la vera del Guadalmedina, en el lugar hoy denominado Martiricos. . En 1.490, tras la Reconquista de Málaga a manos de los Reyes Católicos, son nombrados patrones de la ciudad, junto a la Virgen de la Victoria.

La de Los Santos Mártires fue una de las cuatro parroquias instituidas en la ciudad a partir de 1.505. Aunque la tradición sitúa la fundación en 1.490, el documento de este hecho data del 21 de diciembre de 1.491. Fue levantada completamente nueva desde los cimientos con la generosa aportación que la Reina Católica dejó en su testamento. Su parroquia fue erigida en 1.505 por el arzobispo de Sevilla D. Diego de Deza y confirmados sus privilegios por el obispo Ramírez Villascusa de Haro en 1.510. En las últimas décadas del s. XVI ya se celebraban actos religiosos en sus altares. Lo que hace pensar que no debió tardarse mucho en su edificación.

En origen sería una iglesia gótico mudéjar de arcos apuntados, mucho más pequeña. La realización de las naves, capilla mayor y sacristía fue llevada a cabo por el alarife Juan Rodríguez. Las obras de la primitiva iglesia se cubrieron en 1.519. En 1545, el cantero Diego de la Portilla labró una pila bautismal de mármol, instalándola en la parte inferior de la torre, la cual fue construida por el maestro Bartolomé Pérez en 1.548.

Desde su construcción, ha sido objeto de diversas calamidades destacando el incendio de 1.567 que destruyó la torre y parte de la iglesia, o el terremoto de 1.680 que de nuevo le causó graves daños. Es por ello que el templo ha sido objeto de numerosas actuaciones a lo largo de su historia, que le confieren en la actualidad un aspecto muy distinto al de épocas pasadas.

En los próximos años, nuestra sede canónica será sometida a una nueva y profunda reforma que recuperará elementos y materiales primitivos para devolverle su aspecto original.