La Hermandad celebra los cultos en honor a María Santísima de la Paz

Tras la celebración de los cultos en honor a nuestra amantísima titular, María Santísima de la Paz, la Hermandad comparte esta cronología en la que se recogen los principales actos, vivencias y gestos que marcaron unos días de especial significado para la vida corporativa, vividos intensamente en torno a la oración, la convivencia fraterna y la devoción mariana. Durante todas las celebraciones, las intenciones estuvieron especialmente dirigidas a las víctimas y familiares del trágico accidente ferroviario ocurrido en Adamuz, uniéndose la Hermandad en oración y cercanía ante tan doloroso suceso.

Los cultos dieron comienzo con la celebración del Solemne Triduo, durante el cual numerosos hermanos y fieles se congregaron en el templo para acompañar a la Santísima Virgen en unas jornadas marcadas por el recogimiento y la participación activa de la corporación. Cada día estuvo presidido por nuestro Director Espiritual, aportando profundidad espiritual y cercanía pastoral a las celebraciones.

Durante el primer día de Triduo, la Hermandad quiso reconocer públicamente la labor silenciosa y constante de quienes colaboran en la Escuela de Apoyo Educativo “Virgen de la Paz”, haciendo entrega de recuerdos a los profesores que, de forma totalmente desinteresada, dedican su tiempo y esfuerzo al acompañamiento académico y humano de los más jóvenes. Un gesto sencillo, pero cargado de gratitud, que pone de relieve el compromiso social y formativo de la corporación.

En esta misma jornada tuvo lugar el acto de imposición de medallas a los nuevos hermanos, un momento especialmente emotivo que simboliza su incorporación oficial a la vida de la Hermandad. Este acto continuó durante el segundo día de Triduo, permitiendo que todos los nuevos hermanos recibieran la medalla corporativa, culminando así su integración plena en la corporación.

Asimismo, nuestro hermano D. Francisco Palomino Servián hizo entrega de un broche destinado al Santísimo Cristo de la Sagrada Cena, una donación realizada con profundo sentimiento devocional y que fue bendecida por nuestro Director Espiritual, pasando desde ese momento a enriquecer el patrimonio devocional de la Hermandad.

Durante el tercer día de triduo, nuestro hermano D. Manuel Ruiz Pastor recibió un recuerdo conmemorativo por sus 75 años como hermano de nuestra corporación, en agradecimiento a toda una vida de fidelidad y servicio.

Durante esta jornada, la Hermandad quiso también expresar su agradecimiento a la Cofradía de la Misericordia, haciendo entrega de un recuerdo a su Hermano Mayor, D. Juan José Degara, por la colaboración prestada en la logística y el transporte del trono de María Santísima de la Paz con motivo de la salida extraordinaria celebrada en el marco del Centenario de la Sagrada Cena, ejemplo de fraternidad y colaboración entre corporaciones.

Los cultos contaron igualmente con la presencia de D. Ignacio Castillo, pregonero de la Semana Santa de Málaga 2026 y hermano de la corporación, quien quiso acompañar a la Hermandad en esta significativa jornada, asistiendo al acto junto a su familia.

Finalizada la última jornada del Triduo, se celebró en la Casa Hermandad una tapa solidaria, cuyos beneficios irán destinados a la Fundación Corinto, reforzando el compromiso caritativo y social que forma parte esencial de la identidad de la Hermandad.

Durante el Devoto Besamanos, la Santísima Virgen recibió numerosas ofrendas florales con motivo de la celebración de su onomástica, materializadas en centros y ramos que llenaron el templo de color y simbolismo. A estas muestras de devoción se sumaron las ofrendas realizadas por el grupo Joven, así como por el equipo de mayordomos y capataces del trono de María Santísima de la Paz, como expresión del cariño y la cercanía de los distintos grupos de la corporación hacia su Titular.

Al inicio de la Función Solemne, se procedió al acto de imposición de casulla a nuestro director espiritual, D. Antonio Fernández López, un acto que se vivió de forma muy emotiva ante la Santísima Virgen.

Cabe destacar la presencia diaria de un nutrido grupo de acólitos, que prestó servicio tanto durante el Triduo como en la Función Solemne, contribuyendo con su dedicación al correcto y digno desarrollo de las celebraciones litúrgicas. Del mismo modo, la Coral Polifónica “María Santísima de la Paz” acompañó musicalmente todos los cultos, realzando con su música la solemnidad y el fervor de cada celebración.

Como colofón a estos días de cultos, tras la celebración de la Función Solemne, tuvo lugar una comida de hermandad, en la que los hermanos asistentes compartieron un ambiente de convivencia, cercanía y fraternidad, poniendo el broche final a unas jornadas intensamente vividas bajo la protección y amparo de María Santísima de la Paz.